09 febrero, 2010

chuata...

ya ha pasado tanto tiempo?
en fin
me he prendido...
habrá que escribir otra vez?

14 mayo, 2008

GROW UP

parece que la tónica es esa
variar, mutar...
hay tiempo suficiente eso si
total
todo es relativo
....
tuve tan pocas ganas de escribir, pues senti que no era lo que necesitaba
que a nadie mas que a mi le importaria este cambio interno
(pudor tambien...)
no es que sea algo GRANDE, ni notorio.
Más bien, intenso
poco, pero intenso
...weas poh
una ve luces donde no las habia visto antes y pareciera que el camino se aclara de pronto!
porque ahora?
porque tenia que ser no más
y que bueno!
no?
que bueno, que bueno, que bueno...
por eso no habia escrito
por eso tuve tan pocas ganas de escribir
la evolucion me tenia ocupada!

04 abril, 2008

el motor

no habia tenido ganas de escribir...
la verdad me parecia demasiado lento el escribir cuando por mi cabeza se me aceleraba el pensamiento, alimentado por la furia
(pucha que buen combustible este!)
pero ...no es furia contra alguien, o algo especifico
es como pica general
como si se me hubiese bajado el automático de la comprensión y ya me caen mal las tonteras...
y puta que hay tonteras
nos ponemos weones de repente!
tan facil caer en la tonterita
...y claro! mal de muchos consuelo de tontos...
pero
me estoy aplicando
...me repito a diario que ya no me puedo detener
ya no
ya me tiré
uuuiiii...

27 marzo, 2008

toy pica
enoja
desconcertá
revuelta
sensible
hiperactiva
sedienta
....

08 marzo, 2008

vaya...

Cristián Warnken
Jueves 06 de Marzo de 2008
A ti


A ti que lees estas líneas, que estás bajando por una de las tantas
autopistas de la ciudad en esta mañana de marzo o, tal vez, estás en un
vagón del Metro -con la mirada extraviada, como todos los que viajan a esta
hora-, o paladeas el primer café y recorres distraído las páginas de este
diario, buscando algo que no sabes qué es. A ti, que llevas a tus hijos al
colegio y que acabas de no escuchar una pregunta que te hizo tu hija más
pequeña, porque estabas pensando en otra cosa. A ti, que acabas de salir de
la ducha y te ves un instante en el espejo. A ti, que pasas rápido a mi
lado y casi me empujas y no me ves. A ti, que -con apenas 18 años- te
levantas con el tedio pegado en el alma y te enchufas al computador para no
abrir la ventana de tu pieza que da al jardín. A ti, que miras a tu marido
todavía dormir a tu lado, y ves su nuca y su piel gastada, y sientes en el
centro de tu pecho un hueco, la sensación de un cansancio del que quisieras
huir a miles de kilómetros de ahí. A ti, que estás comprando el pan sin
emocionarte con su olor y su temperatura. A ti, que entraste al cajero
automático y descubriste que el saldo de tu cuenta era negativo, y sientes
miedo, rabia, angustia. A ti, que acabas de dejar a tu niño en la sala cuna
y te fuiste sin cantarle esa canción "que a él tanto le gusta". A ti, que
acabas de entrar en la oficina y te dispones a iniciar un día igual a todos
los días, trabajando sin amor por lo que haces, como pieza de un engranaje
que te devora.

A ti quiero agarrarte de la solapa, del brazo -con respeto, pero con
fuerza-, a ti quiero detenerte en tu carrera loca y decirte lo que tal vez
nadie te ha dicho nunca, porque no se enseña en los colegios ni aparece en
los diarios. Yo no soy nadie para quitarte cinco minutos de tu atiborrada y
desesperada agenda, soy uno más entre los millones que bajan esta mañana a
comenzar un día más en la ciudad. Entonces, ¿por qué habrías de
desconectarte de tu "iPod" o apagar tu celular para escucharme? Pensarás
acaso que soy un predicador más, un vendedor de seguros, o alguien que
quiere robarte a plena luz del día. Sé que me mirarás con recelo, con
molestia, con desconfianza.

A ti, que me oyes pendiente de tu reloj, quiero decirte, antes de que
desaparezcas devorado por la multitud: "El hombre es desgraciado porque no
sabe que es feliz. ¡Eso es todo! Si cualquiera llega a descubrirlo, será
feliz de inmediato, en ese mismo minuto. Todo es bueno".

¿Y eso era todo? -me dirás-. Sí, y te digo: todo lo demás, fuera de eso, es
nada.

Si te he agarrado de la solapa y te he abordado a esta hora de la mañana de
este jueves que escribo es para decirte que eres feliz y no lo sabes. Y que
eso que te dije lo dijo una vez un hombre como tú, que se llamó
Dostoyevski. Y yo, ¿quién soy para hablarte así, para entrar en tu
privacidad y leerte la cita de un ruso que no conoces? Yo soy el muerto. Yo
estoy muerto, tú estás vivo.

¿Muerto tú? -me dirás-. ¡Pero si puedo tocarte y verte y oírte!

Sí, pero estoy muerto. Yo me levantaba en las mañanas como tú, prendía la
radio como tú, paladeaba un café como tú, miraba distraído las primeras
nubes en el cielo, y llevaba a mi hijo al jardín, y no sabía que era feliz,
que estaba vivo. No lo sabía, como tú no lo sabes, como no lo saben tantos
que no pisan con placer las primeras hojas del otoño, que no se detienen a
ver los primeros rayos de luz colarse por la ventana para entibiar la piel
del o la que duerme todavía a tu lado.

Pero esto, en realidad, no me lo enseñó Dostoyevksi, sino mi pequeño hijo
Clemente, un niño como millones de niños que en este momento son llevados
al colegio, un niño que me hizo una pregunta que no escuché una mañana de
un jueves como hoy. ¡Eres feliz y no lo sabes! Eso es lo que enseñan los
niños que mueren, eso lo aprendi de mi hijo que murió.

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bueno...que más!
cuando me lo enviaron por mail, no pensé que podía conmoverme, but, es simplemente la verdad.
A veces somos afortunados tan solo por vivir y tener la posibilidad de aprender.
Seeee...según mi hermana , es pura metáfora y ya...pero, es cierto...detengamonos y miremos.