
(ficción, fruto febril...)
Cada vez que imagino que llegas a casa, comienzo a percibir tu olor desde mi pieza. En ese momento, comienzan a desencadenarse en mi cuerpo transformaciones mágicas, que me ponen en estado de alerta ante el minimo estímulo...
Te estoy esperando...
mi cabeza te espera...
mi cuerpo te espera...
y comienza mi viaje.Esta vez te he elegido como mi compañero.
Por lo tanto, te espero y tu también me esperas.
Vienes a mi con el convencimiento de que sólo serás mio y que nada puede separar nuestra piel, quieres demostrarme que me deseas tanto como yo...
Tus manos tan tibias, van sacando como pétalos mis ropas que no sirven hoy...
solo estorban el placentero trabajo de amarse...
Eres firme y cauto a la vez y dejo que hagas lo que quieras, pues pronto seré yo quien decida cómo será todo...tu lo sabes.
Puedo mecerme en tus brazos...me levantas, me mueves con un ritmo continuo y eficaz, me dejas temblando a un lado y esperas que sea yo quien prosiga con la delicada tarea de lograr que nuestros corazones latan al unisono...lo hemos hecho antes...sabemos cada uno su parte...sabemos cada uno qué, cómo y cuándo...y aún, despues de millones de intentos, me sorprendo de lo diferente que puede ser cada vez.
Esta vez, como siempre, eres generoso conmigo y permites que sea yo quien arribe primero. Luego tu, tomando firmemente de mis caderas, te lanzas en la busqueda alocada del deseo... y lo encuentras.
Llegamos...
Extasiados descubrimos que una vez más somos capaces de encontrar en nuestro corazón un ritmo parecido al amor...que nos unió por un momento y nos hizo fuertes, bellos y tan grandes que pareciamos indestructibles...
Despues de dormir y descansar...siento en mi alma la leve sensasión de que fué sólo mi imaginación, pero descubro una mordida en mi hombro ...eres tu! fuiste tu! Aún estas en mi cama...

