25 enero, 2008

que ama uno cuando ama?
(quiero releer los poemas de gonzalo rojas...)
todo esto me pone el corazón apretao...
y lo único bueno es que lloro aún haciendo el almuerzo y...no me importa
Querida Claudia, quizás más tarde que temprano, me tiro de cabeza al amor!
no da miedo!
es sólo recordar cómo lo hice siempre
desbordado, apasionado, sin medir la consecuencia (que lata hacerlo, no?)
a galope
sin medida
a morir...
sólo alguien noble y loco puede entender, no?
los egoístas temen lo que pueda pasar...temen "desaparecer" en el otro...
y pasa todo lo contrario
las olas de amor mojan a ambos por igual!!
porque lo había olvidado?...

22 enero, 2008

descubierto en el blog de lino solís de ovando

www.gomademascar.blogspot.com

domingo, agosto 19, 2007
El talento de Cecilia Toro y Felipe Cantillana


Cuando veo estos 'monitos', no puedo más que suspirar, porque es el sueño del pibe ver que tus personajes hayan pasado a tener forma, corporalidad. Arriba, el catador ruso.

Costábal, el mejor amigo del catador, tomando su desayuno.

Los veo y no me cabe duda que tienen vida. Puedo imaginar incluso qué están pensando dentro ese mundo que se estira como la consistencia del chicle, a cada respiración, a cada estornudo.
Arriba, la resistida catadora de Nueva Zelanda. Los catadores creen que las mujeren han denigrado el chicle, al transformarlo en un producto funcional (blanqueo de dientes, dias R, para dejar de fumar, etc.).

Por eso no voy a dejar de agradecer nunca el trabajo que realizaron Cecilia ''Manos Mágicas'' Toro (diseñadora e ilustradora) y Felipe ''Ojo de Aguila'' Cantillana (fotógrafo), durante un par de meses en que nos entretuvimos y nos ilusionamos con Goma de Mascar.
Arriba, el catador gringo.

Arriba, la terrible sesión de cata con la que finaliza el primer capítulo de Goma de Mascar (que pueden leer más abajo en este blog).
Esta es otra muestra del trabajo que realizamos para los dos primeros capítulos de la saga del catador de chicles.
¡Pero son más de 50!
Y ahora, ¿quién podrá financiarnos?

Y, finalmente, el catador bajo las luces de la noche. Con el mejor amigo del hombre: la Goma de Mascar.

21 enero, 2008

San Vicente

el sol no tuvo idea de que yo estaba con un friecillo en el pecho y se lanzó furibundo a acalorarnos a todos...
fue redondo...raro, mágico, no sé...
mis hijos me acompañaron a San Vicente hoy junto a mis papás y hermanas y se portaron cómo angeles, conversando con todos, saludando pacientemente, asombrándose con tréboles de cuatro hojas en el cementerio y descubriendo y riéndose como si el mundo no tuviera mañana...
en ese momento caí en la cuenta de que para mi es igual...
fue al final un dia que recordaré pues abracé a muchos amigos perdidos y porque el corazón de mi querido Eugenio estuvo a mi cuidado unas horas.
...todo empieza a volver a la normalidad...