
Cuando hace unos dias tuve que volverme a casa por sentirme mal, me acosté...eran las 6 de la tarde y mis dos hijos jugaban en la terraza.
Mi mamá los cuidó mientras el dolor de cabeza me dejaba dormir un rato y cuando desperté, antes de que ellos se fueran a dormir, mi hija se acercó, trayéndome su mantita, con la que duerme, con la que duerme a diario y la puso entre mis brazos lacios...bastó que me arropara del mismo modo que lo hago yo, para que el dolor se fuera...por completo!
Me abrazó y me dijo con su voz de mielcita: -"mamá, te sentirás mejor con mi mantita"
tal como lo leí en el blog de otra bloggera madre... yo con mis palabras menos lindas, doy fe de que esa sensación sobrecoge por lo potente, por lo simple, por lo amorosa y energética que es...
no creo ser más feliz que cuando recuerdo esas cosas...

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